El dedo en la boca

June 28th, 2010

No quiero hablar porque me pone triste. La palabra que sale de la boca tiene la habilidad de crear mundos y recordar momentos que la mano impotente golpea por no poder recrear.

La mano se deshace con un movimiento de esas cartas que ya no huelen a nada mientras la boca sólo hace una mueca que simula ser un suspiro pero es más bien un alivio.

La mano elimina con un par de clics conversaciones viejas que la boca leyó una y otra vez sin parar de sonreír.

La mano se vuelve temblorosa y sus dedos se vuelven exploradores al tocar una mujer, allí donde la boca domina con timidez y calidez. La mano siente formas y la boca saborea.

La mano hace gestos para hacerse entender y la boca domina la situación si tiene fluidez. La mano manda a callar allá donde la boca silencia para comer. La mano no entiende cuándo tiene que dejar de tocar y la boca no comprende cuándo parar a respirar.

La mano hace esfuerzos para que la boca no hable y la boca hace esfuerzos para que levante la mano en señal de saludo. Es la mano en la boca sujetando las palabras que la boca no habla y la mano no puede, la boca quiere mientras la mano se hiere.

mano

Género: humano

June 10th, 2010

Paradójicamente, en una sociedad machista e intolerante como la que vivimos, cada vez hay más personas declarándose homosexuales. Si viviéramos en una sociedad homosexual y abierta, ¿habría más heterosexuales?

Esta pregunta puede ser respondida pero únicamente dentro de nuestro sistema patriarcal y bajo la terquedad de querer clasificar todo; si no es mujer, es hombre, y no contempla la posibilidad de declararse simplemente una persona con derechos si no es invitando a levantarse la falda, en el mejor de los casos, para determinar si es una persona o no a través de sus genitales; del mismo modo que los conquistadores debatían si los pueblos nativos de América tenían o no alma.

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Feliz bicentenario, che

May 12th, 2010

Fuimos conquistadores; fuimos conquistados; fuimos misioneros, criollos y colonizados. Fuimos fundados y refundados; fuimos virreinato y fuimos revolucionarios; fuimos primeras juntas, asambleas y triunvirato. Fuimos saavedristas; fuimos morenistas; fuimos independientes; fuimos abogados, granaderos, generales, gauchos y salteños. Fuimos el cruce. Fuimos estancieros; fuimos unitarios; fuimos federales; fuimos liberales. Fuimos Cepeda, San Lorenzo y Caseros. Fuimos los aborígenes y fuimos el desierto. Fuimos maestros; fuimos oligarcas. Fuimos anarquistas y comunistas. Fuimos campesinos y rebeldes. Fuimos radicales, patriotas, intransigentes, socialistas. Fuimos minoría. Fuimos mayoría. Fuimos los hijos de ninguna parte; fuimos inmigrantes; fuimos europeos. Fuimos la reina del río de La Plata. Fuimos la educación pública, gratuita y laica; fuimos el voto obligatorio. Fuimos potencia; fuimos la autonomía; Fuimos democráticos, seniles y golpistas. Fuimos las crisis. Fuimos tangueros y fuimos la época de oro. Fuimos peronistas, cabecitas, descamisados y trabajadores. Fuimos la Nueva Argentina. Fuimos libertadores. Fuimos proscriptos. Fuimos desarrollistas, estatistas y peronachos; fuimos los Nobel y la velocidad. Fuimos revolucionarios. Fuimos la esquizofrenia; fuimos Cámpora y Perón. Fuimos Perón al cuadrado. Fuimos perseguidos. Fuimos la Triple A. Fuimos Montoneros; fuimos terroristas, represores y golpistas. Fuimos campeones mundiales. Fuimos desaparecidos, los ganadores y los vencidos. Fuimos el Belgrano. Fuimos la vuelta. Fuimos derechos y humanos; fuimos la memoria. Fuimos la intolerancia y los fantasmas. Fuimos la mano de Dios. Fuimos hiper. Fuimos saqueadores. Fuimos la decepción. Fuimos menemistas y anti-menemistas. Fuimos los atentados Fuimos privatizadores; fuimos a Miami. Fuimos Carrasco, María Soledad y Cabezas. Fuimos pekerboys y ricoteros. Fuimos la viveza criolla. Fuimos aburridos, arruinados y otra vez saqueadores. Fuimos la devaluación y los acorralados; fuimos los caceroleros. Fuimos los cinco presidentes. Fuimos Mafalda y Clemente. Fuimos el cirujano. Fuimos El Negro. Fuimos demagogos; endeudados. Fuimos la impunidad, la injusticia y la inseguridad. Fuimos kirchneristas, fuimos ignorantes, intolerantes y ahora anti-kirchneristas. Fuimos Cromagnón. Fuimos piqueteros y asambleístas. Fuimos fachos; fuimos el olvido. Fuimos corruptos. Fuimos Kosteki, Santillán, Fuentealba, Garrido y el Perro Santillán. Fuimos los imprudentes al volante. Fuimos geniales y fuimos condenables.

Ante la pregunta “¿Qué somos los argentinos?” que hizo Gabriela, la respuesta, para mí, es que los argentinos somos toda esta lista de virtudes y defectos. En lo que respecta a nuestra Historia, no estoy de acuerdo con no olvidar ni perdonar. Me parece bien recordar, aunque los argentinos tendemos a caer en el olvido, pero no me parece bien que no nos perdonemos. Sería un paso adelante, hacia el futuro, aceptar nuestras miserias y diferencias como parte de nuestra idiosincracia y recordarlas para no volver a caer en nuestros vicios y nuestros excesos porque muchos han sido figurita repetida. Como dijo Ortega y Gasset: la Historia no está ahí para ser ignorada sino para ser aprendida y estudiada. Es la mejor forma de hacer las paces con nosotros mismos.

Creo yo…

Las palabras que te marcan de por vida, para bien o para mal, suelen ser cortas y precisas como una navaja o una curita. Después vendrá a la mente todo el contexto y la historia pero lo más importante es que hay un antes y un después de cada frase: no se pueden olvidar y las recordamos a menudo porque de una forma u otra nos dan alguna respuesta.

Estas frases que marcan tienen dos características, la primera es que nos marcan de una manera positiva y una negativa, y es difícil volver de una a otra; una vez que la frase ha hecho raíces es difícil verla de otra manera que no sea la que, en su momento, nos impactó. La segunda es que la persona que lo dijo tiene, o tuvo, relevancia en nuestra vida, por eso enseguida asoma el contexto y la historia detrás de cada frase.
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