Género: humano

June 10th, 2010

Paradójicamente, en una sociedad machista e intolerante como la que vivimos, cada vez hay más personas declarándose homosexuales. Si viviéramos en una sociedad homosexual y abierta, ¿habría más heterosexuales?

Esta pregunta puede ser respondida pero únicamente dentro de nuestro sistema patriarcal y bajo la terquedad de querer clasificar todo; si no es mujer, es hombre, y no contempla la posibilidad de declararse simplemente una persona con derechos si no es invitando a levantarse la falda, en el mejor de los casos, para determinar si es una persona o no a través de sus genitales; del mismo modo que los conquistadores debatían si los pueblos nativos de América tenían o no alma.

En el documento de identidad se clasifica entre género, de forma innecesaria como si pertenecer a uno o a otro incluya más o meos derechos, privilegios o obligaciones, cuando somos todos iguales en la teoría; y porque esta distinción, entre macho y hembra, condiciona el tipo de comportamiento que se espera de ellos: nene con nena, la inviolabilidad del instinto maternal, la aceptación de un padre ausente, la figura dominante y dominada, el macho que no llora, entre otros mandatos “naturales”. El Documento de Identidad discrimina porque obliga a elegir su pertenencia entre las dos posibilidades del mandato que la sociedad impone, sin premios pero con una profunda intolerancia e insensibilidad ante el dolor ajeno y al propio cuando sea víctima de su propia injusticia.

Es terco sostener el matrimonio entre el hombre y la mujer cuando cada año aumenta la cantidad de divorcios. Es terco sostener la familia tradicional cuando han aumentado las familias disfuncionales, donde falte un padre y la madre cumpla ambos roles, o quien salga a trabajar sea la mujer y el padre se quede cambiando pañales. Si castigan a los homosexuales impidiéndoles formar su propia familia, entonces deberían castigar a todas las familias donde falte un padre o una madre, o a los chicos que sean criados por abuelos, tíos o sean hijos de padres divorciados o separados, o cualquier otro hogar que no cumpla con el estereotipo de la familia ideal. Es imposible ser más egoísta cuando se le niega a un chico comida y cariño que dos personas están dispuestos a ofrecer simplemente porque nos resultan extrañas a nuestros deseos y opiniones. ¿Prefieren que estén en la calle o apilados en orfanatos? Si viviendo en una sociedad machista hay cada vez más homosexuales, ¿Qué pasaría si se educaran bajo un hogar homosexual? ¿Habría más heterosexuales? ¿O habría más personas tolerantes?

Estar a favor o en contra del matrimonio implica dar más derechos a costa de perder libertad. La inmiscusión del Estado en regular el matrimonio implica la imposición de un modelo de conducta ideal y aceptado, escrito por la fría tinta de la ley y acatado por el frío corazón del penitente. Tener una posición fija implica avalar a este sistema que demostró ser injusto y cruél. Lo conveniente es retirar estas discusiones del parlamento, reconocer que todas las personas son iguales  y dejar que las decisiones personales sean tomadas en el ámbito privado, donde las opiniones de los demás sean, ni más ni menos, sólo opiniones.

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