El dedo en la boca

June 28th, 2010

No quiero hablar porque me pone triste. La palabra que sale de la boca tiene la habilidad de crear mundos y recordar momentos que la mano impotente golpea por no poder recrear.

La mano se deshace con un movimiento de esas cartas que ya no huelen a nada mientras la boca sólo hace una mueca que simula ser un suspiro pero es más bien un alivio.

La mano elimina con un par de clics conversaciones viejas que la boca leyó una y otra vez sin parar de sonreír.

La mano se vuelve temblorosa y sus dedos se vuelven exploradores al tocar una mujer, allí donde la boca domina con timidez y calidez. La mano siente formas y la boca saborea.

La mano hace gestos para hacerse entender y la boca domina la situación si tiene fluidez. La mano manda a callar allá donde la boca silencia para comer. La mano no entiende cuándo tiene que dejar de tocar y la boca no comprende cuándo parar a respirar.

La mano hace esfuerzos para que la boca no hable y la boca hace esfuerzos para que levante la mano en señal de saludo. Es la mano en la boca sujetando las palabras que la boca no habla y la mano no puede, la boca quiere mientras la mano se hiere.

mano

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